martes, 1 de noviembre de 2016

Dragón — Relatos de Daemon




—Por favor, piedad, señor…
Dyma no pudo evitar que una media sonrisa asomara en su rostro. «Piedad». Hacía décadas que no oía esa palabra en boca de sus enemigos y escucharlo le provocó una inquietante sensación de victoria que creía olvidada. «Piedad». Él desconocía su significado. Alzó la bota y la hundió en la cara de aquella patética criatura sin miramientos. Pisó de forma reiterativa hasta que el crujido se transformó en un sonido pegajoso y los restos de masa gris se mezclaron con el humor vítreo de los globos oculares.