domingo, 4 de octubre de 2015

XXX Tesh — Juego de distracción



"Nueve, no”, Tesh se corrigió mentalmente, contando en silencio mientras subía a paso ligero hacia su despacho, “nueve puñetazos y medio”. Hacía más de un siglo que ningún humano era capaz de pegarle. Ni siquiera rozarlo. “He bajado la guardia. Me he confiado y un mortal acaba de atizarme”. Tenía ganas de agujerear con su cabeza hueca el muro de hormigón de la facultad, “por imbécil”.