domingo, 13 de septiembre de 2015

XXIX Matt — Cólera roja



El dolor en la mano fue fácil de ignorar, al principio. Sabía que después la muñeca estaría hinchada y necesitaría hielo. Le escocería y molestaría durante un par de días. Sin embargo, no podía parar. Simplemente no podía. Fue como si un desconocido mecanismo de su mente se hubiera activado, como un motor oxidado que de repente funcionaba a todo gas. Era rabia, impotencia y celos. No sabía lo que significaba esa palabra hasta que los vio tan cerca, en un momento tan íntimo. “Y yo pintaba tan poco”.