domingo, 2 de agosto de 2015

XXVIII Ariadna — Desconfianza premeditada



—No confío en ti.
—Es lógico y haces bien. —Tesh se encogió de hombros, demostrando su más absoluta indiferencia—. Yo tampoco confío en los míos.
—Entonces, ¿qué es lo que quieres? —Ariadna no veía más que un sinsentido tras otro—. ¿Que te abra mi mente y mi corazón con total franqueza? ¿Que te dé vía libre para diseccionarme después de firmar un papel de consentimiento?
—Tan solo déjame ayudarte.