martes, 14 de abril de 2015

SEMNADTSAT.



—¡Auch!

Me golpeo la frente contra la ventanilla del coche en lo que parece la undécima vez y Sasha se revuelve a mi lado en una risa burlona.

—Tendrías que haberme dejado esto a mí, Di. —Cuando habla su voz suena más dulce de lo habitual. Genial, ahora se compadece de mí.

—No, necesito ir.

—Lo que necesitas es una cama y dos días de reposo. —Su boca se ensancha con marcada socarronería—. Y conmigo cerca, cariño, solo podría ofrecerte una de las dos cosas.