miércoles, 26 de noviembre de 2014

IYUN.



—No sabes ahora mismo cuánto te odio.
Ella sonríe en sueños, sé que me ha escuchado y eso solo me cabrea más. Como si el hecho de tener que pensar en lo que me va a costar arreglar la cerradura del maletero de MI taxi no fuera suficiente. Y la abolladura y los rasponazos del interior. Y limpiar el barro o quitar el olor a vómito y muerto del asiento trasero.
—Maldita bruja.

martes, 18 de noviembre de 2014

PYAT.


—¡Para, para! ¡PARA! —Mi cabeza revota en el asiento del conductor por culpa del frenazo—. ¡Mierda puta, Sasha!
—¡Joder! ¡Mi coche!
—¿Tu coche? —le grito sobresaltada y con las náuseas volviendo a presionar la boca del estómago. Los dos nos hemos girado al oír parte del maletero siendo arrancado de cuajo y por poco tenemos un accidente. Aunque ahora eso me parezca menos importante que el hecho de haber soltado a un vampiro sediento por la ciudad. O al menos, otro más—. No te quejes y da media vuelta. ¡Media vuelta!

jueves, 13 de noviembre de 2014

CHETYRIE.



Oscuridad. No, luz. Una finísima franja de luz que perfila mi mano, mis piernas, mi celda sin puertas. Estoy sucio, entumecido y empapado. Famélico. Vislumbro los destellos de un recuerdo que palpita en mi sien, me despierta e incita. Debo hacerlo. Debo moverme, romper, tirar, morder. Tengo que… Trato de estirarme, no puedo. Estoy rodeado por paredes de metal. Un ruido grave y continuo de fondo, voces, ¿voces? Son dos. Aquí al lado. Si alargo mis dedos, si consigo atravesar la tela, la espuma, los muelles. La siento, la huelo. Ella…

domingo, 9 de noviembre de 2014

TRI.

El coche apesta a bilis y desesperación, rociado con un intenso perfume de mujer. Todavía llevo los pantalones del pijama, mojados por el aguanieve y manchados de tierra y basura. Pero claro, no me puedo quejar. Ella no me lo permitiría.
—Tu casa será más segura, ¿aún tienes esos grilletes?
—Espera... ¿qué? —exclamo sin girarme, desconcertado.
—No, tienes razón, no servirán de nada en cuanto despierte... Mejor me acercas a la mía y cojo...
—¡Eh!