martes, 30 de septiembre de 2014

XXV Tesh - De lobos, ovejas y otras muñecas rotas



Fuera empezó a llover. El olor del cemento húmedo se mezcló con el de los cerezos en flor del pequeño patio interior que había junto a la cafetería. El silencio se vio enturbiado por el repiquetear de las gotas contra el cristal de los amplios ventanales, resonando en las lisas paredes, en los vacíos rincones y en el aire que se había quedado estancado en los pulmones de la joven humana. Tesh sonrió, recuperando su habitual tono educado.
—Puedes relajarte, Ariadna —dijo—. Me considero un miembro civilizado de la sociedad. No saltaré por encima de la mesa para arrancarte la garganta ni bañaré con tu sangre el suelo de la facultad. Te dije que sería un desperdicio. Además, no actúo así. Yo no. 
“Ya no”.

jueves, 25 de septiembre de 2014

XXIV Katya - Confesiones de una bluthure


El calentador se había vuelto a estropear, así que la ducha iba a ser forzosamente rápida. Katya se recogió el pelo y se adentró bajo la efímera cascada de agua caliente con un gemido, mezcla de placer y de dolor. Le picaba toda la piel y sentía cada fragmento de su ser en carne viva. El agua a sus pies se volvió sonrosada, limpiando la sangre seca. Sus músculos estaban agarrotados y las conexiones cerebrales no funcionaban correctamente. "Esta vez se ha pasado". Sin embargo, no podía estar enfadada con él.
Cerró el grifo y cuando se giró a punto estuvo de resbalar. Si no fuera por sus firmes brazos, se habría abierto la cabeza con el borde de la bañera. Si no fuera por su mirada bicolor...
—¿Me echabas de menos, schön?

viernes, 19 de septiembre de 2014

XXIII Ariadna - Café cortado


—Y esto debería sorprenderme, asustarme o... ¿qué?
Si no fuera porque estaba frente a un muerto, a Ariadna le habrían entrado ganas de reírse. La cara de Tesh era un poema que oscilaba entre el enfado, la incertidumbre y la curiosidad. Evidentemente la reacción de ella no era la esperada. "Un punto más para mí".
—Una cafetería vacía no va a impresionarme, profesor —continuó, pronunciando la última palabra con desgana—. Ahora tengo que preparar mi propio café, qué fastidio...

martes, 9 de septiembre de 2014

Día y Noche (1)



¡Cállate! ¡Qué eres! ¡No eres nada!
 —La boca le sabía a hierro, azufre y brea—
¡No eres nadie! Tan solo una triste y olvidada criatura.
Nada más que un ser moribundo sin esperanzas.
¡Qué eres! ¿Un dios? ¡No eres nada!
Un dios muerto. Otro más.

Day apoyó la frente contra los azulejos de la cocina, tratando de aplacar el punzante dolor de cabeza con el que se había despertado.
—¿Qué tal has dormido? —La amable voz de Nate le dio la bienvenida junto al microondas. Llevaba un tiempo con la moda de los tés. Day echaba de menos el olor a café por la mañana, entre otras cosas.
—He vuelto a soñar con los antiguos dioses.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

XXII Cris - Amor muerto, amor olvidado




Cris se despertó involuntariamente, forzada a abrir los ojos sin su consentimiento. Tenía la mente totalmente inmersa en un maravilloso descanso de sueños inocuos cuando algo la sacó de golpe. No, alguien. La llamaban por su nombre.
—Cristina, despierta.
Abrió los ojos sin terminar de reconocer la voz, sin saber a qué se enfrentaría esta vez: ¿A su novio con la cara desencajada? ¿A un médico con gesto inexpresivo? ¿A su tía con los ojos enrojecidos y la máscara de pestañas diluída? La luz de la habitación estaba apagada, así que tuvo que conformarse con el de las farolas, colándose por los huecos de la persiana de la ventana.