lunes, 18 de agosto de 2014

XX Tesh - Malas noticias, tal vez


Tesh subió hasta la tercera planta del hospital en ascensor. Normalmente prefería el uso de las escaleras, pero malgastar energía no iba a hacerle ningún bien, sobre todo con tanta sangre, carne y olor a humano en el ambiente. Los números del ascensor se iluminaban al tiempo que hacía lo posible por aplacar sus crispados nervios. Cerró los ojos y fue peor. Visualizó a una chica en la primera planta, le estaban quitando la escayola de la pierna y se acababa de cortar con las afiladas tijeras. En la segunda, un muchacho operado de apendicitis se había desprendido de la intravenosa mientras dormía y su sangre goteaba desde el antebrazo hasta el suelo recién fregado. Tesh se palmeó la nuca y apretó la mandíbula. "Horrible pesadilla". Con su estricta dieta, visitar un lugar como éste no hacía sino empeorar su carácter, y llevaba ya una temporada al límite de la decencia.
"Necesito buenas noticias, alguna novedad, lo que sea... o me volveré loco"
Primero fue la decepción de Katya; su propio descontrol al atacarla y descubrir que su ayudante compartía más que información con su hermano... porque si hubiera sido otro miembro de la comunidad, lo habría sabido con antelación. Aunque sus hermanos no se jactaran de los humanos con los que se encariñaban, al menos era considerado de buena educación comunicar que la víctima con quien se comparte un vínculo de sangre se encontraba en el territorio de otro. Simples modales, nada más. Así que, solo podía ser uno. Aún recordaba con claridad cómo Katya ni siquiera negó la evidencia. Tesh esperaba que con dos días de baja por asuntos personales le perdonara la inesperada agresión. "Yo soy la víctima de espionaje y encima el que se siente mal por la espía... Soy un idiota". Casí podía escuchar a su hermano, Gideon: "Sí, lo eres".
Y ahora era el turno de Aarón, el novato que le habían encargado vigilar al día siguiente de volver de Rusia, como si hacer de niñera además de profesor fuera la ilusión de su no-vida.
"Realmente necesito buenas noticias". Estaba claro que ese día no llegaría todavía.
—¿Eres consciente de lo que ha pasado, novato? —El joven vampiro estaba medio oculto en uno de los pasillos del ala de ingresos. Si se concentraba, desde ahí podría escuchar el palpitar del corazón de la humana que había 'desencaminado' a su pupilo—. Has puesto en evidencia a la comunidad y a sus miembros. Has hecho que el Kral tenga que utilizar sus contactos para que nadie investigue las pequeñas incisiones en el cuello de tu chica de sangre. ¿Sabes lo que ocurrirá ahora, no?
—Sí —contestó cabizbajo Aarón. Tesh admiró que ocultara tan bien su miedo, estaba aprendiendo rápido—. Un castigo público.
—¿No vas a suplicar ni solicitar una investigación?
—No será necesario. Profesor, yo... en serio, yo lo sien...
—¡Hijo de puta! —Una enfurecida Ariadna interrumpió la reprimenda—. ¡Qué le has hecho a mi amiga!
La joven trató de agredir a Aarón de una forma bastante absurda e inútil, aunque él parecía aceptar cualquier golpe, por insulso que fuera. "Sentimentalismos humanos. Aún es un crío".  Tesh la agarró por la muñeca antes de que se hiciera daño abofeteando la cara del vampiro arrepentido. "Esa furia, ese odio... Puede que consiga mi buena noticia"
—Detente, Ariadna —recitó su nombre despacio, al tiempo que masajeaba la piel que tenía apresada—. Esto no quedará impune, si hacemos un trato.
—¿Un trato? —Su encolerizada mente tardó un segundo en reaccionar y darse cuenta de que no le gustaba que un muerto le tocara. Tesh la soltó con desgana.
—Claro. Yo me encargaré de que no vuelva a ocurrir —su boca se estiró por la emoción—, siempre que accedas a retomar nuestras reuniones.
El vampiro vio de reojo la expresión de desconcierto de Aarón. Se estaba aprovechando de la situación. "¿Y?". Mentir y manipular formaba parte de su naturaleza. Ella no tenía por qué saber que la comunidad se encargaría de vigilar al novato y que durante un tiempo estaría retenido en ayunas en una sala subterránea. Observó detenidamente cómo el rostro de la chica se debatía entre el orgullo, el dolor y, finalmente, la sumisión. No tenía alternativa. "Yo he hecho que no la tenga"
—De acuerdo. Pero solo hablaré contigo, en un lugar público y de día. —La ira volvió a su expresión cuando se giró hacia Aarón—. A cambio no volveremos a verle el pelo a éste. Nunca. 
El profesor asintió, aceptando sus condiciones. "Bastante razonables, demasiado para ser una humana". Cuando se marchó, Tesh aspiró la sutil fragancia de sus dedos al entrar en contacto con la piel de Ariadna. Había algo, elegante y fugaz, casi inalcanzable. Casi.
Sonrió para sus adentros.
—Al final puede que no sea un día tan malo.      




Derechos reservados por la autora, Enara L. de la Peña / Fotografía Laura Makabresku

1 comentario:

  1. Tiene que ser horrible para un vampiro un hospital. Me ha gustado, como siempre.

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