miércoles, 27 de agosto de 2014

XXI Matt - Besos de fruta salada


Cuando Matt finalmente dio con su novia, la encontró sentada junto al puesto de vigilancia, frotándose de forma compulsiva la muñeca. Tenía la mirada perdida y su palidez habitual había adquirido un tono enfermizo.
—Cariño, he traído algo para comer, ¿te apetece? —Él se acercó con la misma cautela con que se aproximaría a un animal malherido. Ariadna ni miró el sandwich vegetal plastificado—. ¿Te llevo a mi casa?

viernes, 22 de agosto de 2014

Siren - "Calada hasta los huesos"





Llovía a cántaros, y era la primera vez en esa semana de incesante agua que Siren lo agradecía. Al menos conseguía disimular el olor del cadáver. El aroma a alcantarilla desbordada y basura mojada era infinitamente más agradable que los últimos efluvios de un muerto. Morirse no es limpio; los esfínteres se relajan, se vomita la cena y se babea sangre. Si el vientre está desgarrado, los intestinos salen como si hubieran estado metidos a presión y el estómago rezuma restos de lo que una vez fue algo comestible. Por dentro los huesos son rojos hasta que se arranca la carne y los órganos vitales, bolsas marrones mal colocadas entre tiras de piel caliente. La muerte le repugnaba, “y eso que ya no estoy viva”, pensó ella con sarcasmo.
—Nos vamos a quedar sin pruebas —advirtió a su acompañante.
—No.

lunes, 18 de agosto de 2014

XX Tesh - Malas noticias, tal vez


Tesh subió hasta la tercera planta del hospital en ascensor. Normalmente prefería el uso de las escaleras, pero malgastar energía no iba a hacerle ningún bien, sobre todo con tanta sangre, carne y olor a humano en el ambiente. Los números del ascensor se iluminaban al tiempo que hacía lo posible por aplacar sus crispados nervios. Cerró los ojos y fue peor. Visualizó a una chica en la primera planta, le estaban quitando la escayola de la pierna y se acababa de cortar con las afiladas tijeras. En la segunda, un muchacho operado de apendicitis se había desprendido de la intravenosa mientras dormía y su sangre goteaba desde el antebrazo hasta el suelo recién fregado. Tesh se palmeó la nuca y apretó la mandíbula. "Horrible pesadilla". Con su estricta dieta, visitar un lugar como éste no hacía sino empeorar su carácter, y llevaba ya una temporada al límite de la decencia.
"Necesito buenas noticias, alguna novedad, lo que sea... o me volveré loco"

martes, 12 de agosto de 2014

XIX Ariadna - Batidos de sangre rebeldes

 
—Matt. Ariadna localizó a su novio en la puerta de la facultad, charlando animadamente con otros compañeros, a punto de terminar su jornada diaria en la universidad. Parecía sorprendido, "bueno, llevo casi una semana sin dirigirle la palabra, es lógico", y lo primero que iba a hacer sería pedirle un favor—. Llévame en coche al hospital. Ahora.
Él asintió sin hacer ningún comentario y se montaron en el viejo Opel Astra. Eran las ocho de la tarde y el sol primaveral apenas se asomaba entre los altos edificios, convirtiéndose en manchas  borrososas que pasaban a su alrededor sin sentido. Matt condujo en silencio, moviendo solamente los músculos necesarios para circular por las estrechas calles de la ciudad, como si caminara por una fina capa de hielo y cualquier comentario mal interpretado hiciera crujir sus pasos.
—¿Pero qué ha pasado? —Se atrevió a preguntar tímidamente.

jueves, 7 de agosto de 2014

XVIII Aarón - Corazones muertos

Aarón estaba teniendo una noche de mierda.
"No va bien, no va nada bien". Se levantó de la cama y fue hasta la pared de enfrente, paseándose por la habitación como un león enjaulado. "Mal, mal, mal. Va de puto culo". Salió del cuarto a toda velocidad, convencido de que si su corazón latiera, ahora mismo estaría a punto de vomitarlo. "No tendría que haber venido, esta noche no". Inútiles remordimientos murmurados entre dientes afilados.