viernes, 25 de julio de 2014

XVI Gideon - Sangrientos lazos familiares



—Echaba de menos esa mirada —dijo Gideon con una sonrisa bailando en los labios—. No sabes lo que me pone...
—¡Gideon! La exclamación de Tesh quedó en un triste susurro, reprimido por la presencia de los jóvenes humanos que revoloteaban por el pasillo. 
El aludido alzó las manos, "él y su manía de no llamar la atención", en un sobreactuado y tremendamente falso gesto de paz.
—Si es por el humano de los servicios, no te preocupes que sigue respirando. Y esta vez sí me he acordado de cambiarle los recuerdos.
Su explicación atizó las brasas que ardían tras los ojos de su hermano, ensanchando la sonrisa de Gideon. Después de matar, no había nada más divertido que cabrear a su hermano mayor. Ya desde su época de novato lo habían tachado de intratable y se había esforzado en cumplir con cada una de las expectativas de sus superiores. Irascible, incontrolable, rebelde y sádico. Así lo definían en la comunidad que lo vio morir y nacer.
—Vamos a otro lugar —dijo Tesh, guiándolo hacia una de las aulas vacías.
Por su estado, Gideon no tardó en deducir que su hermano no se había alimentado, "y la carne caliente lo está alterando". Miró a su alrededor, calculando las posibilidades de los objetos que tenía a su disposición. Las mesas alargadas se extendían en ocho filas y las sillas estaban pulcramente colocadas contra ellas. Imaginó máquinas electrónicas guardadas en algún armario, y tal vez algún lápiz o bolígrafo perdido en un rincón. Nada útil. Se palpó la cazadora de cuero, notando la silueta de la daga de 30cm que escondía, siempre a mano.
—Este es mi territorio, ¿a qué has venido? ¿Qué quieres? —El vampiro habló entre dientes, mascando con cuidado cada palabra. Si hubiera mostrado los colmillos extendidos, Gideon no habría tenido más opción que atacar. Sus instintos se regían por la ley de la supervivencia. 
—¿Es que no puedo venir a visitar a mi querido hermano? No te veía desde...
—¡Déjate de gilipolleces! 
Tesh soltó el puñó con fuerza contra la mesa que presidía el aula, más alta y robusta que el resto. La madera se partió, haciendo volar astillas que se clavaron en su mano cerrada. Gideon observó impaciente cómo el olor de la sangre azuzaba a la bestia sedienta encadenada tras los ojos del profesor. Llevaba demasiado tiempo enmascarado como civil, tratando de olvidar a base de ayuno al guerrero que una vez fue, el que masacraba otomanos antes de la caída de Constantinopla. "Los siglos lo han reblandecido, es hora de despertarlo":
—Sé que has estado en Moscú, juntándote con gente que no deberías —empezó a explicar, mientras debatía internamente si lo que quería era calmarlo o provocarlo más. Renegados, desertores, la basura de las comunidades, de la cual me encargo yo —bajó la voz según hablaba, con la ira que había aplacado hasta ese momento aguijoneándole las entrañas. Solo quería advertirte que a los de arriba no les gusta. No sé qué has conseguido o crees que vas a conseguir, pero déjalo.
Tesh parecía sorprendido, no sabía si por la noticia o por la actitud de su hermano. O puede que por ambos.
—¿Y desde cuándo te preocupa mi trabajo? —Una gota de sangre se deslizó desde los magullados nudillos. En unos segundos no habría herida ni marca que delatara su fugaz arrebato.
—Desde que oigo rumores pidiendo tu cabeza —dijo solemne.
—¿Y qué? La única cabeza que siempre te ha importado ha sido la tuya.
Gideon se encogió de hombros y se marchó. Sabía que Tesh se enfadaría si se quedaban en el mismo lugar más de diez minutos. "Acabaríamos por sacarnos los ojos. No sería la primera vez". También sabía que su advertencia sería en vano. El profesor Tesh era más obstinado que prudente, "y como siga así voy a tener que entregar a mi hermano por fascículos". Ocultó la mano debajo de la cazadora y acarició el mango de la daga que había pertenecido a otro. No podía poner en juego su propia imagen de asesino por absurdos lazos familiares.




Derechos reservados por la autora, Enara L. de la Peña / Fotografía Laura Makabresku

1 comentario:

  1. Me ha encantado, estos dos personajes pueden dar mucho juego.

    También curiosamente me ha recordado a un poema mío: http://fantasiasdesdeelotrolado.blogspot.com.es/2011/07/lazos-de-sangre.html

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