martes, 24 de junio de 2014

XII Tesh - Infeliz reencuentro





—Lárgate, Gideon.
—Qué mierda de recibimiento, Tesh —escupió su nombre con voz de barítono.
El aludido le fulminó con la mirada. Lucía un aspecto que en otra época se habría considerado descuidado: La corbata del traje negro estaba desanudada y se había soltado los primeros botones de la camisa. Hoy en día, en cambio, pasaba desapercibido entre los jóvenes universitarios que abarrotaban el local. "Está rodeado de humanos y la única que ha percibido su verdadero ser ha sido la pequeña Ariadna". Ya había conseguido espantar a su presa y poco le quedaba para arruinar su plan a largo plazo. Algo que le encantaría al recién llegado.

miércoles, 18 de junio de 2014

XI Ariadna - Entre la espalda y los colmillos



“¿Cómo demonios me he dejado engañar?”. 
Ariadna había caído en una trampa.
Esa tarde accedió a tomar un café con Matt en un bar de las afueras del campus. Divagaron inútilmente durante una hora, evitando "la conversación", con menciones absurdas a profesores estrictos y alumnos estresados. Una pérdida de tiempo, que aumentó con la "repentina" aparición de Aarón y Cris. Ella seguía enfadada, por lo que casi ni se saludaron, y su novio vampiro se entretuvo marcando el territorio de su nueva víctima en cuanto Ariadna alzaba la cabeza. Miró hacia la puerta, nerviosa, con un insoportable picor en la palma de las manos, y supo que fuera estaba anocheciendo. "La hora de los muertos" estaba a punto de comenzar. Y el muerto al que menos le apetecía ver hizo su entrada en el bar.

miércoles, 11 de junio de 2014

X Katya - Intruso (in)deseado



Debían de ser las once de la noche. El sonido de sus tacones resonaba contra las estanterías móviles y la blanca luz la seguía con cada paso. El archivo de la biblioteca tenía instalado un sistema de sensores de movimiento para ahorrar electricidad, ideal para esos lugares con poco tránsito. Katya revisó una vez más los nombres de libros del siglo XVIII que necesitaba y escogió uno al azar. Tardaría años en acabar la tesis, pero no se quejaba, “así consigo más tiempo”. Necesitaba tiempo.
No llevaría más de quince minutos quieta cuando empezó a asustarse de verdad. Ese sitio no le había dado escalofríos nunca y, sin embargo, tras detenerse entre dos estanterías que permanecían separadas desde que las utilizó días atrás, se le puso el vello de punta. Asomada al borde de una de las baldas, solo vio oscuridad. El cerco de luz apenas iluminaba su ubicación y, a pesar de que las demás bombillas seguían apagadas, sabía que no estaba sola. Lo intuía. El sexto sentido que llevaba desarrollando desde que…
—Hola, schön.

viernes, 6 de junio de 2014

IX Tesh - El gato y el ratón



—Nunca he conocido a un ser como tú.
Un par de horas después localizó a la chica en la librería de la facultad. ¿Cómo era su nombre? ¿Ariadna? Por su expresión parecía que había visto un fantasma. Miró a su alrededor, nerviosa, buscando seguramente a Matt. "Está ocupado, ya me he encargado de eso". Solo quería unos minutos junto a ella, convencido de que en ese tiempo averiguaría el secreto de esa inquietante mujer que temblaba como un flan. Estuvo a punto de tirarle del brazo para evitar que le diera la espalda. No fue necesario. Su mirada verde cambió en unos segundos, aunando toda su energía en abrir la boca.
—Déjame en paz.

jueves, 5 de junio de 2014

VIII Ariadna - Relaciones defectuosas



—¿¡Cómo puedes ser amigo de esa cosa!?
Ariadna esperó a que el profesor abandonara el edificio para empujar a Matt y gritarle, furiosa.
—¿A qué viene eso? —él observó a su alrededor, incómodo, cómo varios alumnos se giraban y les lanzaban miradas indiscretas antes de entrar a su siguiente clase—. Entiendo que estés enfadada conmigo, pero ¿con Tesh? ¿Es que te ha hecho algo?
No podía contestarle. No con la verdad. Y estaba harta de dar excusas, así que prefirió el silencio. Agradecía su repentina aparición y no quería empezar una pelea, como hacían siempre. Sobre todo ahora que le debía una por haberla sacado de ese aprieto. Aunque él no lo supiera.

miércoles, 4 de junio de 2014

VII Matt - Viejos amigos, nuevos enemigos



—No sabía que tuvieras novia —Tesh enarcó una ceja.
—Y yo no sabía que hubieras vuelto a la ciudad.
Los dos hombres se escrutaron durante unos segundos, en silencio. La tensión se difuminó en cuanto Matt sonrió, mostrando toda su dentadura.
—¡Cabrón hijo de puta! —dijo bromeando, y se acercó para abrazar amistosamente a Tesh—. Tendrías que haberme avisado.

martes, 3 de junio de 2014

VI Ariadna - Proposiciones indecentes


“No, no, no”. Ariadna se clavó las uñas en la rodilla, debía dejar de temblar, debía controlar su cuerpo. Fue inútil. Nada más verlo, lo supo. Y sus estúpidos nervios la habían delatado. “Me ha sonreído”. No necesitaba ver los colmillos para saber lo que esa sonrisa conllevaba.
Una hora después, el profesor Krauser dejó de hablar y salió del aula sin mediar palabra, como si se le hubiera agotado la batería y tuviera que ir a recargarla. Ariadna recogió su carpeta y la bandolera y se dirigió a la puerta con la cabeza gacha. “No le mires, será peor”. Antes de llegar al exterior, un brazo estirado le impidió salir.
—Hola.

lunes, 2 de junio de 2014

V Tesh - Prosificación contra versificación



—También se consideran paráfrasis la prosificación del verso y la versificación de la prosa.
El aula 5 era similar a todas las aulas de la facultad; de reciente construcción, con techos altos y más de una veintena de filas dispuestas en escalera, con largas mesas grises y un ventanal a sus espaldas, del tamaño justo para que entrara algo de luz. Los alumnos presentes apenas eran puntos de color en un gigantesco tapiz gris. El mata-alumnos lo había vuelto a conseguir.
—Se hace uso de la paráfrasis en la exégesis de textos literarios —continuó recitando con solemnidad Krauser.
Clic. La mitad de los estudiantes ya habían desconectado. Tesh, sentado tras la mesa elevada reservada al profesor, paseó la mirada por los alumnos del último curso de Periodismo sin disimular su aburrimiento. Normalmente su trabajo se limitaba al despacho, pero estaban bajos de personal y así podría echar un vistazo a la carne fresca. Aunque en principio no estaba permitido alimentarse en el lugar de trabajo, para evitar levantar sospechas, por su estatus le perdonaban ciertos… caprichos. Aspiró el olor a tabaco, a café amargo, el acre a sudor envuelto en perfumes cítricos y empalagosos. Reconoció moras salvajes, lima ácida, margaritas silvestres, fragancias de flores artificiales embotelladas y… había algo extraño. Cada persona en esa aula emanaba un aroma en particular, todos tenían su etiqueta identificativa. Menos una.

domingo, 1 de junio de 2014

IV Ariadna - Miedos del pasado, presente y futuro



“Malditos vampiros”.
Ariadna se apoyó contra la fachada de cemento gris de la facultad de Ciencias de la Comunicación. A su alrededor los alumnos fumaban con fruición, como si cada calada les proporcionara segundos extra de personalidad.  Ella ignoró el humo, en ese momento las enfermedades pulmonares eran una de sus menores preocupaciones.
“Malditos, malditos vampiros”.