viernes, 26 de diciembre de 2014

Capricho de Navidad

Los lazos de la muerte me cercaron,
Y los torrentes de perversidad me atemorizaron.
(Salmos 18:4)


“Como suene un puto villancico más, juro que…”.
Gideon se tragó las palabras y siguió con su antinatural mirada bicolor al asustado camarero. No necesitaba abrir la boca para intimidarlo, forzándole a tirar una botella de whisky del 83. La torpeza del humano casi le hizo sonreír. Casi. No convenía llamar la atención, sobre todo si quería largarse del país bajo la protección de los suyos, así que removió el vodka impaciente, aspirando su picante amargor. El olor del alcohol no estaba mal, aunque había algo aún más tentador y acuciante. Alzó la cabeza y analizó el bar de un vistazo, usando más el olfato que sus otros sentidos.

viernes, 19 de diciembre de 2014

DEBIAT.


El paladar, las encías, la lengua y las mejillas me arden. Siento la cabeza a punto de reventar. Es como beber de un trago un cubo de queroseno. Como morder la manguera de una gasolinera. Quema. Pero estoy terriblemente sediento y cualquier líquido es recibido con un gemido de placer en mi garganta. Soy un niño de tripa hinchada con la boca hundida en un charco de agua marrón, en la desesperada búsqueda de nutrientes que alivien los calambres de mi estómago. Es repugnante, asqueroso, nunca he probado algo tan vomitivo. Y al mismo tiempo es delicioso, embriagador, con matices de óxido que me hacen desear más y apretar, exigente, el trozo de carne que rodea esa fuente de interminable gozo; dulce y espeso, repulsivo y doloroso a la vez.

jueves, 11 de diciembre de 2014

BOSIEM.

Hacía mucho que no me despertaba por culpa de unos gemidos agónicos. Aunque también hace una eternidad que no me desmayo de puro agotamiento. Está siendo una noche de mierda, y no soy la única que la está sufriendo. Me levanto del sofá con el vestido a la altura de la cintura y en dos pasos me coloco detrás de Sasha. Dejo caer la mano con fuerza y firmeza sobre su nuca. El bofetón resuena en las desconchadas paredes. 
—¡Sasha! ¡Quieto!

miércoles, 3 de diciembre de 2014

SEM.


Abro los ojos de golpe con el delicioso aroma de la sangre flotando en el ambiente, insinuando mi apetito entre las brumas de la inconsciencia. Al principio es sutil, apenas perceptible, hasta que me despierto por completo y la sed araña mis entrañas con desesperación. Parte de mi mente pide un segundo de raciocinio humano, extrañado por el olor a descomposición, carne quemada y lejía; pero mi recién descubierto lado animal no se lo permite. Solo desea una cosa y se encuentra frente a mí.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

IYUN.



—No sabes ahora mismo cuánto te odio.
Ella sonríe en sueños, sé que me ha escuchado y eso solo me cabrea más. Como si el hecho de tener que pensar en lo que me va a costar arreglar la cerradura del maletero de MI taxi no fuera suficiente. Y la abolladura y los rasponazos del interior. Y limpiar el barro o quitar el olor a vómito y muerto del asiento trasero.
—Maldita bruja.

martes, 18 de noviembre de 2014

PYAT.


—¡Para, para! ¡PARA! —Mi cabeza revota en el asiento del conductor por culpa del frenazo—. ¡Mierda puta, Sasha!
—¡Joder! ¡Mi coche!
—¿Tu coche? —le grito sobresaltada y con las náuseas volviendo a presionar la boca del estómago. Los dos nos hemos girado al oír parte del maletero siendo arrancado de cuajo y por poco tenemos un accidente. Aunque ahora eso me parezca menos importante que el hecho de haber soltado a un vampiro sediento por la ciudad. O al menos, otro más—. No te quejes y da media vuelta. ¡Media vuelta!

jueves, 13 de noviembre de 2014

CHETYRIE.



Oscuridad. No, luz. Una finísima franja de luz que perfila mi mano, mis piernas, mi celda sin puertas. Estoy sucio, entumecido y empapado. Famélico. Vislumbro los destellos de un recuerdo que palpita en mi sien, me despierta e incita. Debo hacerlo. Debo moverme, romper, tirar, morder. Tengo que… Trato de estirarme, no puedo. Estoy rodeado por paredes de metal. Un ruido grave y continuo de fondo, voces, ¿voces? Son dos. Aquí al lado. Si alargo mis dedos, si consigo atravesar la tela, la espuma, los muelles. La siento, la huelo. Ella…

domingo, 9 de noviembre de 2014

TRI.

El coche apesta a bilis y desesperación, rociado con un intenso perfume de mujer. Todavía llevo los pantalones del pijama, mojados por el aguanieve y manchados de tierra y basura. Pero claro, no me puedo quejar. Ella no me lo permitiría.
—Tu casa será más segura, ¿aún tienes esos grilletes?
—Espera... ¿qué? —exclamo sin girarme, desconcertado.
—No, tienes razón, no servirán de nada en cuanto despierte... Mejor me acercas a la mía y cojo...
—¡Eh!

viernes, 31 de octubre de 2014

Ojos rojos



Ahí estaban otra vez, observando.
Dos puntos rojos en la noche brillando.
Siempre a los pies de mi cama, sin luz ni luna.
Siempre envuelto en el silencio y en la penumbra.

Tiré de la manta hasta cubrirme el mentón,
pero no lograba esconderme de la paranoia, del miedo y la obsesión.
La tela era fina y no disimulaba mi temblor.
Y menos de esa mirada carmesí perforando las telarañas de mi habitación.

Sentí el frío en el aire, helando mi aliento,
y la oscuridad se adueñó de cada rincón, cada esquina y pensamiento.
¿Era sueño o real? ¿Fantasía? ¿Ilusión?
Dudé de esa idea. Estaba claro, debía ser mi imaginación.

No es verdad, me dije, no es nada
Tan solo una silueta con una mirada turbada.
Sin embargo, cerré los ojos con  fuerza,
aferrado a mis mantas, consciente de la inutilidad de taparme la cabeza.

Noche tras noche volvía y observaba paciente,
inherte, estático e indolente.
De pie sin piernas, mirando sin mirar,
en el hueco de mi cama con su apariencia espectral.

Inesperadamente, la sombra se movió, 
se deslizó, 
zigzagueó 
y hasta trepó. 
Ascendió por mi cama, mi cuerpo y mi débil voz.
Grité. No pude. Estaba ahí.
Estaba dentro. Dentro de mí. 
Ojos rojos que me siguen, me rozan y definen.
Ojos rojos en mí,
volviendo todo rojo, escarlata y carmesí.
¿Ves los ojos rojos?
Ahora están en ti.





Derechos reservados por la autora, Enara L. de la Peña / Imagen Lynxx

martes, 28 de octubre de 2014

DVA.

Voy a vomitar. Las luces, la música, el calor, el sudor. Saboreo la acidez y sé que voy a vomitar. Los servicios están ocupados, pero al lado hay una puerta que da al callejón. Ignoro la señal de ‘solo personal autorizado’ y devoro la primera bocanada de aire helado. Joder, está nevando. No, casi, es solo aguanieve. Peor, el vestido se pringará de barro.

viernes, 24 de octubre de 2014

ADIN.



Algo no va bien dentro de mí. Ni fuera. Me miro al espejo y no reconozco a la persona que me devuelve la mirada. Sus ojos están apagados, su piel, pálida y su absurda expresión no me dicen nada. No soy yo. Un desconocido. Solo un desconocido que se ha colado en mi vida y se niega a salir de ella.
Mi vida. ¿Sigo vivo?

sábado, 18 de octubre de 2014

XXVII Gideon - Provocaciones peligrosas



“Menuda pérdida de tiempo”
Gideon, despreocupado por la cada vez más intensa lluvia, observaba con denotado aburrimiento a la pareja en la cafetería desde el exterior de la ventana. “Ni siquiera parece apetecible”, se dijo analizando a la humana. Era una mujer, más bien una niña, con el pelo largo castaño-rojizo, la figura demasiado delgada y un aura triste, llena de preocupación y miedo. Sin embargo, al principio se había mostrado altiva, casi agresiva. “No sé cómo ese idiota se lo ha permitido”.

martes, 7 de octubre de 2014

XXVI Matt - Reconsideraciones del corazón



—Está lloviendo —dijo Matt con la frente apoyada en el marco de la ventana.
La respuesta de Cris fue un largo y sonoro bufido. Permanecer enclaustrada en la habitación del hospital solo conseguía agriar más su carácter, "y ya lleva unos días con las garras afiladas".
—¿Y qué me importa? A veces no dices más que tonterías.

martes, 30 de septiembre de 2014

XXV Tesh - De lobos, ovejas y otras muñecas rotas



Fuera empezó a llover. El olor del cemento húmedo se mezcló con el de los cerezos en flor del pequeño patio interior que había junto a la cafetería. El silencio se vio enturbiado por el repiquetear de las gotas contra el cristal de los amplios ventanales, resonando en las lisas paredes, en los vacíos rincones y en el aire que se había quedado estancado en los pulmones de la joven humana. Tesh sonrió, recuperando su habitual tono educado.
—Puedes relajarte, Ariadna —dijo—. Me considero un miembro civilizado de la sociedad. No saltaré por encima de la mesa para arrancarte la garganta ni bañaré con tu sangre el suelo de la facultad. Te dije que sería un desperdicio. Además, no actúo así. Yo no. 
“Ya no”.

jueves, 25 de septiembre de 2014

XXIV Katya - Confesiones de una bluthure


El calentador se había vuelto a estropear, así que la ducha iba a ser forzosamente rápida. Katya se recogió el pelo y se adentró bajo la efímera cascada de agua caliente con un gemido, mezcla de placer y de dolor. Le picaba toda la piel y sentía cada fragmento de su ser en carne viva. El agua a sus pies se volvió sonrosada, limpiando la sangre seca. Sus músculos estaban agarrotados y las conexiones cerebrales no funcionaban correctamente. "Esta vez se ha pasado". Sin embargo, no podía estar enfadada con él.
Cerró el grifo y cuando se giró a punto estuvo de resbalar. Si no fuera por sus firmes brazos, se habría abierto la cabeza con el borde de la bañera. Si no fuera por su mirada bicolor...
—¿Me echabas de menos, schön?

viernes, 19 de septiembre de 2014

XXIII Ariadna - Café cortado


—Y esto debería sorprenderme, asustarme o... ¿qué?
Si no fuera porque estaba frente a un muerto, a Ariadna le habrían entrado ganas de reírse. La cara de Tesh era un poema que oscilaba entre el enfado, la incertidumbre y la curiosidad. Evidentemente la reacción de ella no era la esperada. "Un punto más para mí".
—Una cafetería vacía no va a impresionarme, profesor —continuó, pronunciando la última palabra con desgana—. Ahora tengo que preparar mi propio café, qué fastidio...

martes, 9 de septiembre de 2014

Día y Noche (1)



¡Cállate! ¡Qué eres! ¡No eres nada!
 —La boca le sabía a hierro, azufre y brea—
¡No eres nadie! Tan solo una triste y olvidada criatura.
Nada más que un ser moribundo sin esperanzas.
¡Qué eres! ¿Un dios? ¡No eres nada!
Un dios muerto. Otro más.

Day apoyó la frente contra los azulejos de la cocina, tratando de aplacar el punzante dolor de cabeza con el que se había despertado.
—¿Qué tal has dormido? —La amable voz de Nate le dio la bienvenida junto al microondas. Llevaba un tiempo con la moda de los tés. Day echaba de menos el olor a café por la mañana, entre otras cosas.
—He vuelto a soñar con los antiguos dioses.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

XXII Cris - Amor muerto, amor olvidado




Cris se despertó involuntariamente, forzada a abrir los ojos sin su consentimiento. Tenía la mente totalmente inmersa en un maravilloso descanso de sueños inocuos cuando algo la sacó de golpe. No, alguien. La llamaban por su nombre.
—Cristina, despierta.
Abrió los ojos sin terminar de reconocer la voz, sin saber a qué se enfrentaría esta vez: ¿A su novio con la cara desencajada? ¿A un médico con gesto inexpresivo? ¿A su tía con los ojos enrojecidos y la máscara de pestañas diluída? La luz de la habitación estaba apagada, así que tuvo que conformarse con el de las farolas, colándose por los huecos de la persiana de la ventana.

miércoles, 27 de agosto de 2014

XXI Matt - Besos de fruta salada


Cuando Matt finalmente dio con su novia, la encontró sentada junto al puesto de vigilancia, frotándose de forma compulsiva la muñeca. Tenía la mirada perdida y su palidez habitual había adquirido un tono enfermizo.
—Cariño, he traído algo para comer, ¿te apetece? —Él se acercó con la misma cautela con que se aproximaría a un animal malherido. Ariadna ni miró el sandwich vegetal plastificado—. ¿Te llevo a mi casa?

viernes, 22 de agosto de 2014

Siren - "Calada hasta los huesos"





Llovía a cántaros, y era la primera vez en esa semana de incesante agua que Siren lo agradecía. Al menos conseguía disimular el olor del cadáver. El aroma a alcantarilla desbordada y basura mojada era infinitamente más agradable que los últimos efluvios de un muerto. Morirse no es limpio; los esfínteres se relajan, se vomita la cena y se babea sangre. Si el vientre está desgarrado, los intestinos salen como si hubieran estado metidos a presión y el estómago rezuma restos de lo que una vez fue algo comestible. Por dentro los huesos son rojos hasta que se arranca la carne y los órganos vitales, bolsas marrones mal colocadas entre tiras de piel caliente. La muerte le repugnaba, “y eso que ya no estoy viva”, pensó ella con sarcasmo.
—Nos vamos a quedar sin pruebas —advirtió a su acompañante.
—No.

lunes, 18 de agosto de 2014

XX Tesh - Malas noticias, tal vez


Tesh subió hasta la tercera planta del hospital en ascensor. Normalmente prefería el uso de las escaleras, pero malgastar energía no iba a hacerle ningún bien, sobre todo con tanta sangre, carne y olor a humano en el ambiente. Los números del ascensor se iluminaban al tiempo que hacía lo posible por aplacar sus crispados nervios. Cerró los ojos y fue peor. Visualizó a una chica en la primera planta, le estaban quitando la escayola de la pierna y se acababa de cortar con las afiladas tijeras. En la segunda, un muchacho operado de apendicitis se había desprendido de la intravenosa mientras dormía y su sangre goteaba desde el antebrazo hasta el suelo recién fregado. Tesh se palmeó la nuca y apretó la mandíbula. "Horrible pesadilla". Con su estricta dieta, visitar un lugar como éste no hacía sino empeorar su carácter, y llevaba ya una temporada al límite de la decencia.
"Necesito buenas noticias, alguna novedad, lo que sea... o me volveré loco"

martes, 12 de agosto de 2014

XIX Ariadna - Batidos de sangre rebeldes

 
—Matt. Ariadna localizó a su novio en la puerta de la facultad, charlando animadamente con otros compañeros, a punto de terminar su jornada diaria en la universidad. Parecía sorprendido, "bueno, llevo casi una semana sin dirigirle la palabra, es lógico", y lo primero que iba a hacer sería pedirle un favor—. Llévame en coche al hospital. Ahora.
Él asintió sin hacer ningún comentario y se montaron en el viejo Opel Astra. Eran las ocho de la tarde y el sol primaveral apenas se asomaba entre los altos edificios, convirtiéndose en manchas  borrososas que pasaban a su alrededor sin sentido. Matt condujo en silencio, moviendo solamente los músculos necesarios para circular por las estrechas calles de la ciudad, como si caminara por una fina capa de hielo y cualquier comentario mal interpretado hiciera crujir sus pasos.
—¿Pero qué ha pasado? —Se atrevió a preguntar tímidamente.

jueves, 7 de agosto de 2014

XVIII Aarón - Corazones muertos

Aarón estaba teniendo una noche de mierda.
"No va bien, no va nada bien". Se levantó de la cama y fue hasta la pared de enfrente, paseándose por la habitación como un león enjaulado. "Mal, mal, mal. Va de puto culo". Salió del cuarto a toda velocidad, convencido de que si su corazón latiera, ahora mismo estaría a punto de vomitarlo. "No tendría que haber venido, esta noche no". Inútiles remordimientos murmurados entre dientes afilados.

miércoles, 30 de julio de 2014

XVII Katya - Amos y mascotas


Deberías corregir este texto y... —Un repentino impulso hizo que Katya alzara los ojos hacia la entrada del departamento, donde la figura del profesor Tesh la observaba fijamente desde el final del pasillo. Tuvo un horrible presentimiento. Mejor haz copias para todos, pero tendrás que subir a Ciencias Políticas, la fotocopiadora de aquí se ha estropeado esta mañana.
Ana, una de las alumnas estrella de tercero de Filología Inglesa, asintió con timidez y se marchó, tan obediente como de costumbre. 
"Necesito más tiempo".

viernes, 25 de julio de 2014

XVI Gideon - Sangrientos lazos familiares



—Echaba de menos esa mirada —dijo Gideon con una sonrisa bailando en los labios—. No sabes lo que me pone...
—¡Gideon! La exclamación de Tesh quedó en un triste susurro, reprimido por la presencia de los jóvenes humanos que revoloteaban por el pasillo. 
El aludido alzó las manos, "él y su manía de no llamar la atención", en un sobreactuado y tremendamente falso gesto de paz.
—Si es por el humano de los servicios, no te preocupes que sigue respirando. Y esta vez sí me he acordado de cambiarle los recuerdos.

lunes, 14 de julio de 2014

XV Tesh - Estudios inofensivos


—Ni hablar.
—Vamos —le animó Tesh, con los labios curvados en una sonrisa sugerente.
—No —insistió Ariadna y reforzó su negativa echándose hacia atrás en la silla y cruzándose de brazos, como si supiera que mostrarse escandalizada a esas alturas sería poco realista.
—Pero solo...
—Ni una gota, Tesh, ya te lo he dicho —frunció el ceño, molesta—. Antes tendrás que matarme.

miércoles, 9 de julio de 2014

XIV Ariadna - Invitaciones a deshoras

 —Ari, llámame, por favor, yo...
Ariadna borró el mensaje de voz sin escuchar el final. No necesitaba oir más lloriqueos de su supuesto novio, estaba cansada de tener que sonreír y decir que todo iba de maravilla cuando ni siquiera podía pisar la calle de noche sin empezar a temblar. Estaba harta de inventarse excusas cada vez más incongruentes. "Un día diré que se me han caído las piernas y con un poco de suerte me creerán". Sus excusas eran tan malas como ingenuos sus amigos.

viernes, 4 de julio de 2014

XIII Cris - Besos de sangre

Cris llevaba cinco minutos mirando fijamente la pantalla del teléfono móvil, con los dedos flotando sobre el teclado, peleando interiormente por comprimir en un mensaje de texto el malestar que le encogía el estómago.
—Llama o escríbele algo, pero no te quedes ahí pasmada.

martes, 24 de junio de 2014

XII Tesh - Infeliz reencuentro





—Lárgate, Gideon.
—Qué mierda de recibimiento, Tesh —escupió su nombre con voz de barítono.
El aludido le fulminó con la mirada. Lucía un aspecto que en otra época se habría considerado descuidado: La corbata del traje negro estaba desanudada y se había soltado los primeros botones de la camisa. Hoy en día, en cambio, pasaba desapercibido entre los jóvenes universitarios que abarrotaban el local. "Está rodeado de humanos y la única que ha percibido su verdadero ser ha sido la pequeña Ariadna". Ya había conseguido espantar a su presa y poco le quedaba para arruinar su plan a largo plazo. Algo que le encantaría al recién llegado.

miércoles, 18 de junio de 2014

XI Ariadna - Entre la espalda y los colmillos



“¿Cómo demonios me he dejado engañar?”. 
Ariadna había caído en una trampa.
Esa tarde accedió a tomar un café con Matt en un bar de las afueras del campus. Divagaron inútilmente durante una hora, evitando "la conversación", con menciones absurdas a profesores estrictos y alumnos estresados. Una pérdida de tiempo, que aumentó con la "repentina" aparición de Aarón y Cris. Ella seguía enfadada, por lo que casi ni se saludaron, y su novio vampiro se entretuvo marcando el territorio de su nueva víctima en cuanto Ariadna alzaba la cabeza. Miró hacia la puerta, nerviosa, con un insoportable picor en la palma de las manos, y supo que fuera estaba anocheciendo. "La hora de los muertos" estaba a punto de comenzar. Y el muerto al que menos le apetecía ver hizo su entrada en el bar.